sábado, 3 de abril de 2010

MEDITACIÓN ESOTÉRICA

Hay muchos tipos de meditaciones, se podría decir que cada escuela propone aquellas que mejores resultados han obtenido para tranquilizar los cuerpos; pero las meditaciones esotéricas están destinadas a tratar de conectar de forma cerebralmente consciente el alma y la personalidad o incluso elevar esa conexión a niveles más elevados. Las fórmulas empleadas son las recomendadas por la Escuela Arcana y están descritas en los libros de Alice A. Bailey. Es evidente que allí las meditaciones se van elevando de nivel a medida que el estudiante va demostrando ciertos grados de sensibilidad a los impactos que le llegan de los niveles más sutiles de conciencia.

Las meditaciones que propongo a continuación están ligadas con el ritmo natural del latido de nuestro planeta en concordancia con las fases de la luna, que con una especie de respiración cósmica, aprovecha la Jerarquía Planetaria para enviar ciertos tipos de energías o bendiciones a los discípulos expectantes, quienes habrán de aprovechar esas energías para incrementar la calidad de su servicio a la Humanidad, último destinatario de los esfuerzos de toda la Creación, hasta que alcance la estatura de Cristo y se considere liberado de seguir aprendiendo las lecciones que ofrece este planeta y todos los problemas y oportunidades que comporta este reto.

Durante las fases de luna llena, el aspirante a la iniciación (todos nosotros lo somos, siempre hay una iniciación que conquistar o merecer) se alinea con su ashrama, su alma y su Maestro y trata de captar y asimilar las energías y las bendiciones que llegan a la personalidad a través del alma.

Las fases de luna menguante y de luna creciente, el discípulo usa esa energía recibida y acumulada en los diferentes campos de servicio a su alcance. Nosotros hemos dedicado la meditación en luna menguante para la sanación, del planeta, de naciones o de personas. Durante la luna creciente la dedicamos a la preparación para el retorno de Cristo a la tierra. El se comprometió a realizarlo en el momento en el que fuéramos capaces de emitir correctamente la nota de acuario, que no es otra que de fraternidad y de compartir nuestros bienes. Para acelerar esa venida, emplearemos de forma activa la palabra correcta, las correctas relaciones humanas y de todos aquellos valores que consideremos como los más elevados.

Durante los novilunios, nos dedicaremos a alinearnos con la Jerarquía para tratar de obrar como ellos lo hacen y bendeciremos a la humanidad o ayudaremos a aquellos que tratan de servir a los planes más elevados y que consideramos que la Jerarquía trata de promocionar para que la humanidad avance más rápido hacia la Casa del Padre, estado de conciencia al que renunció cuando inició su andadura en esta raza aria, dejando atrás el astralismo clásico de la raza atlante.

Hay dos periodos diferentes en las lunaciones. La etapa superior o aquella en que las energías son más potentes y la etapa en que esas energías están más al alcance de la humanidad común.

La etapa superior está compuesta por las lunaciones de Aries, Tauro y Géminis. El periodo más álgido está compuesto por las 60 horas anteriores, el momento exacto de la lunación y las 60 horas siguientes. Al discípulo se le recomienda hacer una preparación bastante comprometida para que en ese momento de la lunación sus vehículos no ofrecieran resistencia alguna a las energías que emanan del Maestro. Cada cual sabrá cuáles son sus circunstancias personales y debería adoptar esa disciplina para que sus cuerpos adquirieran la sutilidad necesaria para captar y transmitir esas elevadas energías. Es innecesario decir que las meditaciones esotéricas predisponen, con sus pensamientos simientes, a la elevación y sutilización de los diferentes cuerpos. El régimen vegetariano también es muy recomendable, así cómo la abstinencia de alcohol, tabaco o cualquier otro tipo de drogas.

La lunación más potente de esas tres mencionadas es la de Wesak. Durante ese festival, que se celebra todos los años coincidiendo con la primera luna llena de Tauro, el Señor Buda desciende desde su elevado Lugar, como embajador del Logos Solar ante la Cámara del Concilio del Logos Cósmico y proyecta sus bendiciones ante toda la Jerarquía Planetaria, que presidida por Cristo, manipula esa poderosa energía para que la puedan recibir sin problemas todos los Maestros y discípulos del mundo.

En la fotografia que ilustra esta página se ve un altar cuyo mantel es de color rojo. El color exotérico del primer rayo, de poder, como primer elemento a discernir, ya que se trata de un ceremonial en el que se van a emplear energías que van a tratar de romper las inercias del año que finaliza ese día.
En el centro del altar se ve el alma, con su diamante en la cima. Ve como se rodea de los cuatro elementos, tierra, agua, fuego y aire para construir los tres cuerpos a traves de los cuales se manifiesta. Su círculo no se pasa está formado por las doce candelas que representan las constelaciones.
Verás que hay un cetro de poder que hará servir el oficiente para abrirle paso, al centro del círculo, a la barra blanca con un incienso que se va consumiendo y que representa a la humanidad. Hay también un gong para ir marcando los tiempos para los mantrans y visualizaciones...

2 comentarios:

  1. XAVIER, es muy interesante el tema de la utilización de las energías durante la luna menguante; personalmente y junto con una amiga, hemos experimentado los mayores éxitos en ayudas durante la luna menguante.

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  2. Hola Olga... los cuatro cilos de la luna vienen a representar las cuatro fases de una respiración cósmico-terrenal.
    Las fases de luna llena y luna nueva son las que corresponden a la expansion y concentracion de las energias destinadas a la humanidad y las fases de los menguantes y crecientes son las etapas de retencion de esas energías.
    Yo no lo había observado directamente; pero me apunto a intentarlo.
    besitos de xavier

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